lunes, 12 de julio de 2010

Segundo proyecto

Este ejercicio consiste en la aplicación de algunos de los conceptos de tensión visual, para la creación de un montaje construido con objetos que, además de poseer una carga simbólica especial para el autor, lo represente como individuo, ya sea por su carácter histórico, utilitario o simbólico. Estos objetos, dispuestos de cierta forma en el campo visual, crearán una tensión visual en base a los criterios de composición vistos en clases, a la vez que den al trabajo en sí cierto carácter estético para el espectador.

Según los criterios de tensión visual, cuando se tiene una composición conformada por objetos de carácter y forma similar, como en este caso, con un módulo circular, y donde estos además están dispuestos de manera desordenada en el campo visual, el ojo tiende a buscar una o más relaciones de forma, color, tamaño, etc., que indiquen una dirección definida, ya sea un foco de atención, una línea estructural del campo, o cualquier tipo de rompimiento del patrón, orden o desorden regular establecido. Este fenómeno crea la llamada “tensión inducida por dirección”.

Los objetos utilizados en el montaje, además de su propiedad estética, poseen para el autor una carga simbólica especial, ya que representan al propio hogar. La vajilla representa el hecho de sentarse a compartir una comida con la familia, o simplemente de poder comer en la propia casa, y no, como es muy común en los estudiantes, por estar apurado, tener que contentarse con lo que está más a la mano. En lo personal, este hecho es muy simbólico, ya que durante la época de clases, me es muy difícil poder comen tranquila, en mi casa y con mi familia, por un asunto de tiempo y a la vez por la falta de coincidencia en los horarios de cada uno. También, la vajilla representa la fragilidad del hogar, ya que también es un ámbito muy importante que muchas veces solemos dejar de lado, pero sin embargo no debiéramos descuidar.

Este montaje, está constituido por 14 piezas de vajilla, las cuales están dispuestas de forma desordenada en una superficie negra. Este “desorden visual” tiene como objetivo provocar en el espectador la imposibilidad de establecer relaciones de tensión, ya que, a pesar de que los elementos no están dispuestos de acuerdo a ninguna “serie” o “patrón” definidos, la trama es regular. Lo que da sin embargo la tensión visual, es la formación de una dirección o trayectoria definidas, establecidas por la dirección de las orejas de las tazas, ubicadas en el campo con el mismo ángulo.

La vajilla está ubicada sobre una superficie negra para contrastar de mejor forma las orejas de las tazas que son lo que provoca la tensión, ya que por el contrario, los colores del resto de la vajilla no contrastan tanto con el fondo. La idea de que la composición no se limite a una superficie cuadrada, tiene como objetivo resaltar el desorden visual de los elementos, para que, en primera instancia no sea tan evidente la tensión producida por las tazas.



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